Morelia, Mich; a 7 de abril del 2026.- Llanto, quejidos, sombras, pasos, energías, presencias que se siguen pero no ven y ruidos, forman parte del escenario del antiguo Hospital Infantil de Morelia.

Aquí, en este nosocomio, se percibe un ambiente “raro”, pues bebés, niños y adolescentes dejaron de existir para viajar a un mundo imaginable, llámese un cielo azul o paraíso como un jardín.

De acuerdo a elementos de la Policía Auxiliar que cuidaron este recinto, aún cuando fueron “inocentes” quienes murieron se siente miedo y en noches es tétrico.

“Todos tenemos miedo a lo desconocido, que te toquen la espalda aunque sea un niño muerto, sientes miedo”, detallan.

“Ver morir a un niño, a un bebé, te deja el alma destrozada. Lo ves entrar caminando, o lleno de vida y pronto te enteras que murió, se siente que también uno muere”.

Pero también ver a los padres sufriendo, es una sensación inigualable, afirman.

Los niños murieron, pero hay algo que de ellos que se quedó, no sé si es su energía, su alma, pero algo se quedó atorado en este lugar.

Lo más común es escuchar llantos, quejidos, o ver sobras o incluso luces, es algo que no se puede explicar. Incluso, los médicos y enfermeras más escépticos, lo pueden confirmar.

“Vemos morir a los peques, pero también los padres mueren de dolor, sufrimiento y tristeza al saber que se quedan sus niños”, exclaman al tiempo que reiteran que algo de ellos se quedó en ese viejo y olvidado hospital de Morelia.