Morelia.- La tarde de este miércoles se encendieron las alertas en Michoacán, luego de que un grupo de jóvenes inscritos, (que no es lo mismo que estudiantes) de la Escuela Normal “Vasco de Quiroga”, ubicada en la tenencia de Tiripetío, saliera a las carreteras para protagonizar una jornada de bloqueos y violencia.

De acuerdo con reportes, los llamados “normalistas” se apoderaron de varios vehículos —principalmente de empresas— para posteriormente prenderles fuego, sin importar las afectaciones económicas ni el impacto directo a trabajadores que dependen de estas unidades para su sustento diario.

El escenario no es nuevo. Cada que este grupo sale a “manifestarse”, la historia parece repetirse: bloqueos, unidades retenidas y, en los casos más extremos, vehículos calcinados que terminan siendo el reflejo de un conflicto que sigue sin resolverse de fondo.

Este nuevo episodio también vuelve a poner sobre la mesa una crítica constante en la entidad: la percepción de que la justicia no se aplica de manera pareja. Y es que, pese a múltiples denuncias acumuladas en contra de estos grupos, hasta ahora no se han visto acciones contundentes que frenen este tipo de actos.

En el ambiente político, no faltan las voces que señalan una presunta tolerancia —o incluso respaldo— por parte del gobierno estatal, encabezado por Alfredo Ramirez Bedolla de Morena, donde acusan que estos grupos han sido utilizados como fuerza de presión o “grupo de choque” en distintos momentos.

Mientras tanto, la ciudadanía y el sector empresarial siguen siendo los que pagan los platos rotos.