Por Salvador Hurtado
Los políticos salvo sus honrosas excepciones, son buenos actores mentirosos en exceso que se ciñen a la búsqueda del poder. Tan es así que muchos ya se saben el guion para decir sus frases en tiempo y forma; para exponerse en las calles muy saludadores, provocar entrevistas en televisión, radio y en las redes sociales; para mostrar su mejor sonrisa como los mejores ciudadanos, como los mejores padres del universo algunos ya tapizan la ciudad con propaganda, sin importar que adelantan el periodo electoral violentando totalmente los tiempos; saben hacerse amigos de los periodistas (no de todos) cuando están en campaña, a pesar de que en lo privado reniegan de ellos calificándolos de lo peor, sin embargo, (viven en discreto amasiato). Esos son nuestros políticos.
Aun suena lo expresado en relación a la transgresión del Partido Verde Ecologista por motivo de elecciones intermedias anteriores, las ilegalidades en época de total veda electoral y que el Partido Verde Ecologista (PVE) por tramposo fue evidenciado al armar una fuerte sincronía en diferentes post de famosos en redes sociales a favor de ellos. En respuesta el conductor y comediante Facundo lanzó un mensaje de dura crítica a todos los que “vendieron su opinión y su voto, remacho que sentía por todos los involucrados asco y lastima”. El conductor y comediante Facundo se lanzó contra los influencers y demás personalidades del mundo del entretenimiento que aceptaron dinero del Partido Verde Ecologista de México, en el contexto de la veda electoral. En historias de sus redes el famoso expresó que por ellos siente “lástima y asco”.
Quienes realmente disponen y concretan en México, utilizan a los partidos satélites a favor de su marca registrada “Morena”, les dan trato como si se mercantilizara con una empresa, aunque estos solo vendan votos; han sabido monopolizar las estructuras de esos marchantes para su beneficio: placean su marca, le ponen etiquetas a su nombre, colores, nomenclaturas. Deciden no mostrar a los perfiles tenebrosos, pero sí a los que arrojan dividendos, a aquellos que engatusan mejor, ya sea por su personalidad, su forma de hablar o hasta por su aparente divinidad. Muchos se dicen, sin serlo, de izquierda, progresistas, de centro, demócratas. Pero la mayoría ni siquiera entienden esos conceptos, o están seguros de que la gente no piensa, la realidad es que muchos de sus dirigentes y otros tantos que se dicen representantes del pueblo tienen antecedentes delictivos de corrupción.
El Partido Verde es el rey del oportunismo, sin ideología, lo mismo le da asociarse con el
Diablo que con morena, les fue bien con el PAN y con el PRI. Como no va a ser una lacra para el INE ese partido parásito, como es posible que se permita que un perverso instituto como este que ha hecho de la política un negocio redondo, es sabido por todos que se ha aliado con las principales fuerzas políticas, por cierto en esas filas de deleznables ya están en esas a la cola Priistas que se aferran al PVE como salvavidas para ‘chapulineo’ y reelección, todos y todas le chuparon la sangre a mas no poder al partido tricolor.
También hay que recordar que el Verde Ecologista en el 2000 se alió con Vicente Fox y el Partido Acción Nacional (PAN); con los tres procesos presidenciales en los que acompañó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y las ultimas en alianza con el propietario dominante de Morena o sus representantes de palacio nacional, entrando y saliendo del lugar con una desfachatez propia de mafiosos, otra mancha de estos perversos, ha sido el que han buscado legalizar el que “famosos bien pagados”, hagan proselitismo en veda electoral. Ya iniciaron su campaña en las redes con un grotesco anuncio que nadie cree.
El Tlatoani de la pomposamente llamada 4Ta. Cambió la ideología por el esoterismo político, pareciera que vendió su alma a fuerzas oscuras y permite la entrada a cualquier personaje aunque hayan delinquido, que en su contra exista carpeta pendiente ya sea en gobernación, la fiscalía general o con autoridades judiciales del vecino país del norte, rijosos mercenarios que llegaron a tratarlo de loco descastado y claro arrodillados solicitaron su perdón. Convirtió al partido Morena en una poderosa máquina electoral, pero sin sentido de izquierda, por más que se llenen la boca diciéndose de esa corriente. Ahí hay ex priistas, ex panistas, ex perredistas; hacen alianza con el tan cuestionado Partido Verde y Partido del Trabajo.
Este último partido político administrado por el septuagenario Alberto Anaya que recibe dadivas adicionales como la o franquicias en los estados conocidos como: Los Centros de Desarrollo Infantil (CENDIS) en Nuevo León han sido manejados y operados históricamente por el Partido del Trabajo (PT), específicamente a través de María Guadalupe Rodríguez Martínez (esposa de Alberto Anaya). A lo largo de los años, el modelo ha sido foco de diversas investigaciones y controversias políticas debido a las transferencias de recursos públicos para su operación y construcción sin que sean juzgados y sancionados los involucrados.
El dirigente Alberto Anaya Gutiérrez de casi 80 años se mueve en las sombras, con perfil bajo; planta cara solo cuando es indispensable, cuando sus declaraciones pesan en la mesa. Ha formado y dirigido una agrupación electoralmente que vende bien con lacras distribuidos en la mayoría de la geografía nacional, pero por el sobrepeso en momentos estratégicos, entendió desde temprano que su partido difícilmente competiría por sí solo en las urnas. A cambio, se convirtió en un aliado de AMLO, después en la transición, de morena finalmente. En su ficha curricular también resalta una alianza local con el PAN en Estado de México (2015).
El PRI y como algún otro desde hace tiempo dejo de ser partido político que aporte algo. Mantiene a sus camarillas impávidas a la espera del nuevo hueso, incluso entre ellos hay nerviosismo y canibalismo, discretamente se arrebatan los espacios, candidaturas y cualquier otro lugar muchos apuñalan por la espalda, sin embargo los que sienten ser dueños de la casa, emulando a la película de todo el poder, decidieron reelegirse no sin antes controlar a modo los consejos políticos y así priistas de luchas reconocidas con militancia de varias décadas, con más derechos, tendrán que apechugar pues primero serán los amigos, compadres, parientes y afines, la mayoría de priistas cercanos, en ocasiones se sojuzgan para que se les tome en cuenta en cualquier espacio. Ese es el clamor de muchos militantes asegurando que de plano, desde hace tiempo perdieron toda perspectiva de ofrecer, luchar o defender una ideología, una de las prioridades es recibir los generosos presupuestos públicos. Su estrategia no es proponer, sino injuriar y de esta forma hacerse pasar como la “alternativa”. Su sistemática fermentación y liderazgos deficientes, les ha quitado toda credibilidad ante una ciudadanía que ya no cree, empezando por la propia militancia y la mayoría de subordinados.
Por ahí navega una marca, “MC”, que trata de aparentar ser el partido joven; pero no es más que una caricatura de nuestro sistema de partidos. Sin ideología alguna, pretenden hacerse los progresistas, quienes mandan en el partido Movimiento Ciudadano, tan solo son; briagos elitistas y embusteros. No obstante, su presidente nacional siempre está a la expectativa de ensartar el diente en la futura elección para mantener su boyante negocio, por su puesto, arrastra consigo a un mosaico de supuestas estrellas de sonrisa fácil y mentes de ocasión, listos para seguir amamantándose de las regalías que les ofrecen, sin hacer prácticamente nada.
Del Partido Acción Nacional no hay mucho que decir, vive una crisis profunda a consecuencia de la abyecta descomposición durante las últimas dirigencias, entre la militancia aseguran existe perversidad y ambición reeleccionista que los ha conducido a planificar un proceso interno con características de delitos electorales.
De eso tuvieron conocimiento las dirigencias estatales y nacional del partido en todo momento y en lugar de promover las medidas correctivas correspondientes, solaparon las conductas indebidas en aras de imponer como método de elección el de la Asamblea del Consejo Estatal en favor del presidente en turno con métodos reeleccionistas.







