Por: Salvador Hurtado
La Selección Mexicana de futbol se enfrenta este domingo a Inglaterra en los octavos de final en el histórico Estadio Azteca. Será un partido de alto voltaje donde el Tri buscará hacer valer la localía y la temida altura de la Ciudad de México para superar a un rival europeo que cuenta con figuras como Harry Kane, Jude Bellingham y Phil Foden, entre otros señalados en todo el orbe.
Hasta poco antes de inaugurar el mundial en México, era común escuchar y leer airados reclamos de los aficionados. Su servidor también escribió sobre los altos precios de las entradas a los partidos que se jugarían en nuestro país, destacando además que el deporte de las patadas dejo de ser popular al convertirlo en elitista y muchas otras quejas. Pero cuando el balón rodó en ese partido inaugural y un buen número de jubilosos aficionados se trasladaron a las Tarascas de nuestra hermosa Morelia, gran parte de la controversia se tiño con el color tricolor tradicional.
Desde 1994, el Tri, como se le conoce al equipo mexicano, se clasificó siempre a los octavos de final con una sola excepción: Qatar 2022, donde ni siquiera superó la fase de grupos. Pero las sucesivas derrotas en los octavos de los Mundiales de EE.UU. 1994, Francia 1998, Corea y Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 crearon esta idea de una suerte de condena o hechizo que evitaba el acceso a cuartos de final (el quinto partido).
El portal de noticias mexicano Debate indica que “la expresión ‘quinto partido’ se convirtió en parte del vocabulario futbolístico mexicano porque representa el encuentro que acerca a las semifinales de una Copa del Mundo”. Sin embargo, la historia ha sido particularmente cruel con el conjunto nacional”. Pero el portal Debate -y muchos aficionados en México- se preguntan si ha caído realmente “la maldición”, porque México jugará en este Mundial un quinto partido pero, en realidad, no ha superado aún los octavos de final.
Por lo tanto, la temida frontera de los octavos se pondrá efectivamente en juego para el Tri el 6 de julio próxima cuando enfrente a Inglaterra que derrotó a la República Democrática del Congo. La Selección Mexicana ha demostrado exactamente eso en la actual justa mundialista: un equipo que ha dejado atrás las individualidades para ganar con garra, disciplina táctica y solidez colectiva. Han logrado algo histórico al avanzar invictos y sin recibir un solo gol en contra, ilusionando a toda la afición en casa, además sorprendida porque vienen jugando hombres no nombres.
En lugar de depender de grandes estrellas, Javier el Vasco Aguirre ha transformado a la plantilla en un bloque solidario y efectivo. El sistema defensivo, comandado por el arquero Raúl “Tala” Rangel, ha sido impenetrable, apoyado por una base sólida de jugadores comprometidos. En la parte ofensiva, figuras como Julián Quiñones y Raúl Jiménez han respondido en los momentos clave, como se vio en la contundente victoria frente a Ecuador. El sacrificio, la presión constante y el orgullo han sido las armas principales que los tienen en la pelea. ¿Y si sí?.







