Invasiones que México frustró
Antonio TENORIO ADAME.

La presidenta Claudia Sheinbaum estimó que las declaraciones del ex-embajador Ken Salazar en relación al “secuestro del Mayo Zambada”, “ el gobierno de su país fue ajeno”, carecen de validez ante : <>.

El debate de la nación corresponde al Congreso.
La relación binacional: Méx-EEUU, se encuentra en tensión a causa de la “operación Zambada”, en cuya realización se involucra al Gobierno de la Casa Blanca, ya que una de sus Agencias resulta una prueba incontrovertible de su responsabilidad directa de allanar el territorio mexicano para realizar el secuestro del delincuente.

El allanamiento por cualquier agente extranjero con fines contrarios a la nación es una flagrante injerencia (intervención), un delito de lesa nación.

La opinión de los mexicanos, no obstante, se encuentra confrontada en dirimir la extradición de diez mexicanos solicitados por el Juez del Distrito sur de Nueva York, bajo su presunta vinculación al narcotráfico calificado como terrorismo que atenta contra la seguridad nacional; este grupo es encabezado por el gobernador con licencia, Rubén Rocha Montoya.

La posición de Palacio Nacional ha sido de solicitar la fundamentación de los casos en litiigio. Requerimiento no satisfecho en sus términos.
El argumento de la parte mexicana ha ido por los cauces de mostrar su no participación en “acordar” con presuntos delincuentes-
Por el contrario, argumenta la Presidenta, es el gobierno del vecino país el que lo realiza desde su lógica de poder.

Un sector significativo de la población nacional, sin embargo, se ha posesionado con la narrativa estadounidense, esta posición no es homogénea en cuanto a su fundamentación; se viven tiempos de confusión generados por la guerra híbrida.

De tal modo que unos se alinean por temor a una invasión, otros por mantener el marco legal internacional, y otros con fundamentación de interés propio; son compañeros de viaje de la aplicación directa de la fuerza extranjera.
En busca de comprender el proceso desarticulador que se pretende ejercer en contra de los principios de soberanía y autodeterminación de la nación se plantea un decálogo de la defensa de la soberanía.

El Congreso, primer obligado a observar la legitimidad de la ley

Se cuestionan, como primera premisa, el ejercicio de la soberanía del lado mexicano, por temor a una invasión (Arestigui noticias/ Carlos Navarrete) sin advertir que el hecho de la operación de la DEA no es una simple intromisión extranjera sino un operativo de injerencia, o invasión; se trata una función contraria a la sana relación de países, que es posible se valore como una acción de guerra según la lógica del Capitolio, ya que se parte que el “terrorismo” se califica como “enemigo”. En resumen, se plantea la sumisión antes del conflicto.

Una segunda premisa se deriva de la argumentación legal, a partir de dar cumplimiento a las disposiciones del derecho internacional y si la solicitud de extradición de los servidores públicos que están involucrados en actividades ilícitas, deben acatarse.
Sin embargo, esta disposición es impugnada por la contraparte, ya que el primero en apartase del Derecho, tanto internacional como de guerra, son las acciones furtivas de USA, quien bajo la “Doctrina Bush” relativa a la “acción preventiva”, aplica sus propios criterios a conveniencia.

Como tercera premisa del caso en examen, en la decena de las solicitudes de extradición se encuentra un par de solicitudes que requieren un trato particular de desafuero, o juicio político, por tratarse de servidores públicos que se encuentran investidos del voto público, pertenecen a un poder federal (Rubén Rocha Montoya) y del poder colegiado del Congreso (Enrique Inzunza).

Entre las razones de la Cuarta premisa, el crimen organizado relacionado con el narcotráfico se incubó primero por una necesidad humanitaria de fines médicos durante la Segunda Mundial, luego se amplió a un mercado de alto consumo con el estímulo de precios elevados en la población en riesgo de Estados Unidos.

Quinta premisa: La oferta, por su parte, respondió a la demanda ampliada, la cual se le vinculó a la diversificación de las drogas sintéticas entre las que se colocó el fentanilo con efectos desastrosos y anti- humanitarios. Se ha llegado a una crisis que debe ser atendida para frenarla y desintegrarla.

Sexta premisa: La parte estadounidense quiere resultados inmediatos sin importar los costos de la parte mexicana, donde se requiere de un proceso de acuerdo binacional que atienda los problemas directos y derivados en un periodo razonable, ya que el problema de narcotráfico es complejo, multifactorial y afecta a los dos países, por lo que su atención requiere de soluciones convenidas bajo la cooperación y solución programada.
Séptima premisa, El plan de EEUU plantea sus razones en torno a ganar el Congreso en el 2027; en tanto en México se incubó el “huevo de la serpiente”, de una nación que, bajo el presidencialismo hasta el año 2000, el control de drogas se operaba en Palacio Nacional, luego cayó en la ineficacia del presidente Fox que abrió la “democracia narca” a los estados, donde cada entidad daba a un Cártel una “patente de corzo”.

A partir de entonces, el sistema político mexicano se encuentra filtrado por “bandas armadas” que obedecen a fines “contrarios al interés nacional”.

En la premisa final, hay que propiciar el entendimiento diplomático entre las naciones de ambos lados de la frontera, como ha ocurrido en el pasado, principalmente durante la incursión de la expedición punitiva del ejército de las barras y estrellas en 1916 y durante la confrontación petrolera en el gobierno de Plutarco Elías Calles en 1927.
El espinoso asunto de 27 detenidos por el gobierno de facto de Venustiano Carranza, quienes pertenecían a la expedición punitiva para detener a Pancho Villa.
El 3 de julio de 1916, el secretario de Relaciones Exteriores, el general Cándido Aguilar, envió una carta al secretario de Estado de la Unión Americana, Robert Lansing, en donde le comunicó que se habían liberado 27 prisioneros estadounidenses detenidos en la batalla de El Carrizal, ocurrida el 21 de junio de 1916. En la misma carta, Cándido Aguilar propuso la creación de una nueva comisión mixta para discutir la salida de las tropas de la expedición punitiva. El 7 de julio de 1916, el secretario de Estado, Lansing, respondió la misiva de Aguilar.

El gobierno estadounidense aceptó y participó en la formación de dicha Comisión, dando un paso más a la consolidación del gobierno revolucionario.

Una segunda experiencia de la diplomacia mexicana fue obra del presidente Plutarco Elías Calles, quien enfrentaba la responsabilidad de reintegrarle la Presidencia a Obregón, mismo que impulsaba su reelección en el entorno del ojo de un huracán opositor formado por la iglesia pregonando la guerra cristera, en combinación con el interés de petroleros made in USA, sin faltar la derecha mexicana liderada por el clero, obispo de la Mora y sus adláteres como Rene Capistran Garza.

La habilidad de Calles llego al extremo de utilizar el espionaje bajo supervisión del líder sindical de la CROM, con extraordinarios resultados que puso de cabeza a la administración del presidente Coolidge, a quien se le frenó la posible invasión que organizaba en ciernes, a los empresarios petroleros se les llevó a paralizar su apertura de pozos clandestinos y a emitir declaraciones de aceptación de la reelección de Obregón, así también precipitó la caída del personal de la embajada de EEUU en México, la caída del embajador Sheffield y del agregado militar.

Para efectos Constitucionales
Esta fuera de duda el poder multidimensional imperial capaz de destruir 150 veces el planeta, sin embargo, ese gran poder fue neutralizado por la obstrucción del canal de Ormuz en el conflicto con Irán.
También en México ha pesado más el acuerdo sobre el abuso del poder como se explicó ya en los gobiernos de Carranza y de Calles para señalar que existen límites en el ejercicio del poder por más que se propicien Escudos de Defensa de América, para proclamar en el seno de 60 países a la Cumbre contra la “extrema izquierda”.