Por: Carlos A. Montaño
El 24 de julio, el INE publicó los resultados del ensayo. De los 41 aspirantes que llegaron a esta etapa, 15 hombres y 15 mujeres obtuvieron el dictamen “idóneo” y avanzaron a la prueba de competencias gerenciales y, después, a las entrevistas.
Y aunque el discurso oficial hable de “mérito”, la realidad es que esta criba no hizo más que confirmar lo que ya sabíamos: los que están dentro, se quedan dentro.
Entre los hombres no hay sorpresas: Ian Aguilar Madrigal, José Juan Becerra Pineda, Jorge Heriberto Huerta Gudiño, José Juan Colín Pedraza y Adán Avalos García —todos funcionarios del INE o del IEM— pasaron sin problemas.
También están Brandon Cruz Vilchiz (representante de Movimiento Ciudadano) y Edén Alonso Martínez Méndez (representante de Morena), dos perfiles políticos que difícilmente pueden ser considerados independientes.
Del lado de las mujeres, el panorama es aún más revelador. Las que pasaron son las que ya estaban en la mira: Lilia Hernández Zaragoza (la mejor calificada del examen, funcionaria del INE), Sandra Nalleli Rangel Jiménez (la exdirectora de Organización Electoral del IEM que supervisó la logística electoral cometiendo graves errores en la época de Ramón Hernández y Humberto Urquiza) y Flor Juana Mendoza Zárate (coordinadora de Participación Ciudadana del IEM).
A la lista se suma la exdiputada local del PRD, Cecilia Lazo de la Vega, quien actualmente pasa desapercibida en el Órgano Interno de Control del IEM.
No hay sorpresas. No hay perfiles incómodos. Los que avanzaron son los que han demostrado lealtad al sistema, los que han bailado al son de los poderosos, los que han sorteado todas las crisis sin mover un dedo.
La etapa de las entrevistas: el filtro final
Lo que viene es la prueba de competencias gerenciales (1 de agosto) y, después, las entrevistas.
Ahí será donde realmente se defina quién ocupará la Presidencia y las consejerías del IEM.
La entrevista tiene una ponderación del 60%, lo que significa que el factor humano, la capacidad de convencer, de venderse, será determinante.
Y ahí, los de casa tienen una ventaja táctica insuperable. El dominio de los códigos internos, los pasillos, el cabildeo informal y los contactos clave facilita la suma de los votos a su favor.
Saben qué decir y a quién decírselo. Los consejeros del INE, que serán quienes finalmente designen, ya los conocen. Han compartido reuniones y conocen sus lealtades.
No es un proceso de selección abierto. Es una ratificación de los mismos perfiles que ya están en el engranaje.
Conclusión: la simulación continúa
La lista de finalistas es, con excepción de algunos perfiles académicos sin peso político, la misma que cualquiera podía anticipar.
Los que avanzaron son los que siempre avanzan: los leales, los alineados, los que han demostrado que saben a quién servir.
La designación final, el 31 de agosto, será la coronación de esta farsa. Los nuevos consejeros y consejera presidenta del IEM serán, como siempre, los que mantengan el statu quo.
Los que no incomoden. Los que sepan que su permanencia depende de no cuestionar a los poderosos.
La democracia en Michoacán, una vez más, será un simulacro.







