Por Antonio TENORIO ADAME

UN MUNDO COM-PARTIDO

La inauguración del torneo mundial de fútbol ha sido celebrada como un espectáculo que atrae la atención en todo el orbe.

 

Las minorías abren el debate.

 

El deporte del balompié une la competencia fraterna de la humanidad, superando diferencias, desigualdades, exclusiones, racismos, discriminaciones de toda índole. Se da un respiro a los conflictos y la emoción se eleva al límite.

 

Aunque también hay voces que discrepan, algunos intelectuales, (J.L. Borges), llegaron a descalificar al futbol, “el futbol es popular porque la estupidez es popular”; sus contrapartes, Camus y Galeano, argumentan su importancia y beneficios, como también destacan su mayor influencia a la de Naciones Unidas al afiliar un número superior de países miembros.

 

Un aspecto muy interesante en la vida de Camus, fue el papel del fútbol que, como buen niño pobre, práctic, jugando luego en el Racing universitario de Argel, entre 1928 y 1940; al principio era delantero, hasta que cayó enfermo de tuberculosis, una enfermedad de la pobreza.

 

Logró sobrevivir a la enfermedad, pero dadas las secuelas en su capacidad aeróbica, volvió a jugar, pero como portero.

 

Para Camus, el fútbol era fuente de sabiduría, moral y encuentro cultural, postura que defendía frente a los tres mismos nacionalistas, tanto franceses como argentinos.

 

Eduardo Galeano consideraba el fútbol como una pasión mística y una expresión de la identidad latinoamericana. Famoso por su libro “ el fútbol azul y sombra “, describió este deporte desde dos perspectivas: la luz paréntesis la alegría del juego y el arte paréntesis y la sombra, la corrupción, el negocio y la tecnocracia paréntesis.

 

Por otra parte, prevalecen ciertos protocolos que muestran experiencias de comportamiento civilizado que debería regir entre el deporte y la política.

 

En ambas actividades, la pasión se encuentra manifestada abiertamente entre los bandos que disfrutan, uno el triunfo de la capacidad física y habilidad corporal, mientras en el segundo prevalece la aceptación de los electores a favor de un partido.

 

Tanto en el deporte como en la política, el entusiasmo se desborda al límite de su máxima manifestación.

 

Sin embargo, el desenlace de la contienda se asume de distinta manera: llegado el momento del silbato final, donde el marcador señala al triunfador, entonces al entusiasmo desbordado que impera en la banca del triunfador, el contingente ganador, contrasta con quienes apoyaban a los vencidos.

 

Al siguiente instante, el enfrentamiento queda solucionado al aceptarse, la derrota.

 

Se pasa enseguida a compartir juntos, vencedores y vencidos, la satisfacción testimonial de una contienda honrosa para todos. El honor de un excelente partido.

 

No corre igual en las gestas políticas electorales, donde los participantes en la disputa del voto público mantienen no solamente sus diferencias sino que se ahondan los puntos de confrontación a los que se añaden las impugnaciones al proceso comicial, todo convertido en un obstáculo que niega o rechaza el resultado adverso del vencido.

 

La oferta de la alternancia ofrece posibilidades de revertir los resultados de tal suerte. Nada es para siempre.

 

La mayoría gobernante obligada respetar el “voto de conciencia”.

 

En los sistemas democráticos, las minorías disponen de otras oportunidades, no solo para competir, sino para revertir lo que les ha sido negado: el poder temporal del ejercicio del poder.

 

En esta temporada en la que prevalecen amenazas y ataques a las naciones por parte del presidente Trump, el hecho de haber elegido como sede del evento mundialista a la región continental de Norteamérica se convierte en oxigeno para quienes piensan en la formación de la integración de naciones como vía de desarrollo, progreso, convivencia pacífica y prosperidad que alivie el azote de la desigualdad y pobreza de los miles de millones de pobres en el mundo .

 

El campeonato mundial de fútbol abrió la ventana de México al mundo desde el momento en que el país se convirtió en escenario deportivo.

 

Los problemas que confronta la sociedad mexicana fueron exhibidos en su desnudez, aprovechando el impacto informativo de contar con la difusión universal.

 

De tal manera, manifestar los problemas nacionales expuestos a a la luz del mundo, abrieron las avenidas a las movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, de las Madres Buscadoras de 130mil desaparecidos, de los Padres de los 43 de Ayozinapa desaparecidos, de los transportistas y de enfermos terminales, ganaron un espacio próximo a los puntos del evento deportivo.

 

La noticia que difundieron los medios fue en torno a la dimensión de riesgo de violencia que enfrentaba la intención de interrumpir la transmisión pacífica del evento deportivo.

 

Afortunadamente, no corrió la sangre y los daños que provocaron “no llegaron al río”. De algunos infiltrados en los contingentes de la manifestación, sus destrozos fueron de menor importancia.

 

El contenido de la protesta social se basó en los datos de su contenido, reclamando soluciones y fincando responsabilidades a servidores oficiales.

 

La respuesta oficial se basó en mantener el diálogo abierto, sin variaciones en las posiciones de origen de las partes del conflicto.

 

Los voceros oficiales también destacaron la intransigencia de los manifestantes, siendo el argumento más destacado, condenar la provocación como articulador de la protesta, al decir, en el fondo, lo que se busca no es la solución de los problemas, si no la intención de “provocar la represión” por parte de los órganos de seguridad del Estado, con el propósito de llevar al Gobierno a la dictadura.

 

El logro obtenido en esta experiencia cruzada por el tiempo, ha sido el avance de la tolerancia en los conflictos sociales dejando de lado el uso de la violencia no

indiscriminada, basada en esa “razón de estado” que lejos de fortalecer su legitimidad dejó hollando la función gubernamental.

 

La promulgación constitucional

 

La oposición se mantiene en niveles precarios , su línea de flotación consiste en generar una percepción del Morena como un gobierno de dictadura.

 

Las reformas electorales aprobadas montan la decena, han sido más que suficientes que las necesarias, esto significa que en ciertos casos son ineficientes, si se pregunta, ¿cuál es el grado de avance en la democracia mexicana?.

 

La democracia ganada es haber ganado la “no represión”, lo que significa la no violencia del estado, pero no de impunidad sino de contención del desorden público.