Antonio TENORIO ADAME

Por Antonio TENORIO ADAME

¿Para qué explicar la guerra?

La mañanera presidencial es imponderable. Nadie la resiste y a todos los doblega. Bueno a casi todos, porque la CNTE impidió su realización personal al sitiar el Palacio Nacional, así como también la conferencia telefónica con Trump la retrasó una hora.

El más importante medio de comunicación presidencial, como se ha convertido la mañanera, exhibió un exagerado respeto a la “democracia de izquierda”, así como la sublimación a sostener lo más posible, una relación tersa con las desbocadas acciones de la Casa Blanca.

Cabe preguntarse si desde el Palacio Nacional, se extienden puentes de entendimiento mejor entre la Ultra derecha de Trump, que con la Ultra izquierda de la CNTE. ¿Muy complejo?

Minorías se fortalecen con propuestas alternativas.

La realidad social en México se encuentra en un mar encrespado por la dubitativa decisión de la Casa Blanca de establecer o reestablecer el control político del dominio mundial. Pero también en la errática actitud del sindicalismo, magistral que, pese a tener acceso a ser escuchado, ejerce una presión sin límites, hasta poner en riesgo de fracturar los posibles acuerdos.

La legitimidad presidencial de origen electoral se mantiene vigente ante los 36 millones de votos logrados en las urnas; la calificación de aceptación es elevada, el 81%, el régimen presidencial ha modificado sus acciones con una política de comunicación social, personal directa, manifestada en la “mañanera”, dónde el Ejecutivo, marca la agenda política.

Curiosamente en estos días se publicaron dos artículos relativos al futuro político de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo:

1. Tanto el periódico “Milenio”, donde Jorge Zepeda Patterson se pregunta “¿Podrá Claudia Sheinbaum?”.

2. Como Lorenzo Meyer en “Sin Embargo” se plantea “¿La fórmula de 1935 para 2025?.

Curiosamente, ambos artículos son fechados el 22 de mayo del presente. Y ambos despiertan la inquietud entre lo afirmativo y lo incierto de la capacidad de gobernabilidad.

En este afán de búsqueda, se admitirán ambas reflexiones sustentadas por la indiscutible veracidad y talento del ejercicio periodístico de sus autores quienes, sin ambages, muestran preferentemente sus afinidades, sin descuidar los márgenes de desacuerdo.

Para Zepeda el desafío se localiza en las partes del populismo de derechas e izquierdas en distintas latitudes del planeta y la ventaja en nuestro país. Esta ha sido:

“La continuidad de Andrés Manuel, reemplazada por un cuadro profesional, preocupada por el crecimiento del país de izquierda, con Excel y CEO de la administración pública.

El reto para Claudia Sheinbaum reside en que la concentración del poder necesaria para insistir en la distribución social no inhiba el crecimiento. Romper con la tendencia en la que aparecen atrapados los gobiernos de corte popular, pocos propicios a la inversión privada y, por ende, a la generación de empleos.

La peculiar oportunidad de México reside en la popularidad de un gobierno que, por el momento, no corre el riesgo de ser rebasado por la izquierda.

Puede permitir si un acercamiento al capital con toda la legitimidad política que le ofrece su popularidad”.

Desde su trinchera, Lorenzo Meyer escribe:

“Quizás más temprano que tarde, la presidenta podría prescindir de los “operadores fogueados en el viejo sistema, y que puedan dejar de ser una ayuda para convertirse en un lastre, y confiar en los puestos de responsabilidad, agente socializada, no en las prácticas del pasado, sino en la política nueva, en la que se desea para el futuro”.

Mayorías fortalecen la democracia con consensos incluidos.

El análisis de “Milenio” es deseable y urgente su realización, solo que durante tres décadas de políticas neoliberales con tasas de estancamiento se pone en duda alcanzar resultados…