Antonio TENORIO ADAME.
En la elección presidencial de Colombia resultó vencedor Abelardo de la Espriella, abogado de la ultra derecha y declarado partidario de Donald Trump, de quien recibió apoyo político y económico.
La victoria de Espriella sobre Iván Cepeda fue cerrada con menos de un punto por ciento de diferencia; provocó nerviosismo en las elites políticas aztecas, por la intromisión del imperio, al afiliar a su “Escudo para la defensa de América” a la mayoría de gobiernos de Ia región continental,
A.- En México, algunos esperan que se aplique dicha injerencia electoral de Trump para derrotar a Morena.
B.- En cambio, en las élites de las mayorías se respira un aire de confianza en el nacionalismo y la creencia de que en al país prevalece un nivel de politización que no permitirá la derrota.
Lo cierto es que no existe una conciencia de riesgos basada en la experiencia histórica.
El dominio hegemónico que ejerce el imperio del norte avanza en el presente, pero viene del pasado a partir de su formación como nación independiente, cuando:
a.- El presidente Jefferson (1809) comenzó a preparar la ampliación territorial de su nación y
b.- El presidente Monroe (1823) promulgó la Doctrina de su nombre con el objetivo de evitar el retorno colonial que Europa ejercía.
c.- En 1845 el júbilo de la Guerra contra México era desbordante con la propagación de la Doctrina del Destino Manifiesto, expresada por el periodista John O Sullivan.
La sabia pluma de la Pablo González Casanova, en su relato “El Imperialismo y Liberación”, reflexiona sobre un proceso histórico desde la evolución del dominio hegemónico norteamericano, dividido en los siguientes periodos:
El primer periodo (1880-1933) se caracterizó, porque el gobierno de Estados Unidos sostuvo una política de expansión marítima y de ocupación militar.
El segundo periodo se cifra entre 1934 a 1959 y se desarrolla a través de los esfuerzos por consolidar los Estados Unidos sobre la América Latina, mediante una penetración pacífica, de integración económica, y de coordinación de las fuerzas políticas militares, dentro de un sistema “panamericano “.
El tercer periodo va de 1960 a 1973, donde la acción contrarrevolucionaria de las clases dominantes, en lo ideológico, político, cultural, militar y económico, se incrementó mostrando dos tendencias; por una parte, el imperialismo mostraba una posición hegemónica dentro del capitalismo, mientras en América Latina se incrementaba cada vez un sistema represivo.
Un recurso para imponer su agenda de dominio ha sido la desestabilización para someter a los gobernantes que rompen la línea de mando del control financiero o político del Pentágono.
Los resultados de la práctica de la desestabilización se encuentran en el ensayo “Tiempos de oscuridad”, cuyo autor es el sociólogo chileno Marcos Roitman, quien da cuenta al respecto en:
a.- Una breve cronología de: 92 golpes de Estado en América Latina,
b.-El país más dañado es Bolivia con 11 intervenciones y los menos perjudicados con dos invasiones armadas, cada uno, son Brasil, Costa Rica y El Salvador.
c.- El golpismo ha pasado a ocultar su rostro en una amplia variedad de formatos que han postergado el clásico golpe militar de antaño.
Ahora son la policía y las fuerzas militares en casi todos los países del área las que han sido adiestradas y equipadas por diversas agencias de los Estados Unidos, como ocurrió en las tentativas de golpe de Estado de Ecuador, en 2010 y en Bolivia en 2000.
d.-El rostro de la represión se oculta en otras formas menos visibles por medio del “golpe suave” con derrocamientos << institucionales >> de gobernantes legítimos, apelando al protagonismo de los Congresos o el Poder Judicial; << golpes de Mercado>> a través de fuga de capitales, huelga de inversiones, acaparamiento y desaparición de suministros básicos, bloqueos de remesas, son algunos de los tantos recursos que en el pasado han demostrado poseer una extraordinaria eficacia para derrumbar gobiernos o influir en la voluntad del electoral.
No obstante que el andamiaje jurídico de EEUU sanciona el financiamiento externo para fines electorales, no existe control alguno para que sus agencias federales lo realicen sin limitaciones
Tal como lo refiere el politólogo argentino, Atilio Barón (2013), cuando afirma que la Administración para América Latina y el Caribe de la USAID confirmó públicamente que disponía de un multimillonario presupuesto para ayudar a candidatos opositores, como también a sectores anti gubernamentales en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, en Cuba para propiciar el << cambio de régimen>>. En este proyecto se prioriza el apoyo a las fuerzas opositoras que << están luchando por los derechos humanos y la democracia>> como en los países del ALBA -TCP y otras naciones del área.
Ese es el financiamiento que exhibe sin desdoro Trump para elevar al “Escudo de América”.
El activo intervencionismo que ejercen los norteamericanos en las elecciones de Latinoamérica, algo que jamás ejercían en su propio territorio, es decir, ¿lo que en su casa es ilegal e inmoral, aquí se convierten en algo legal y virtuoso?
Así, entonces, la Ley Federal de Campañas Electorales de Estados Unidos prohíbe explícitamente a cualquier extranjero, sea persona física o moral, << contribuir, donando, gastando fondos, de forma, directa o indirecta, en cualquier elección, local, estado dual o federal>>.
La misma Ley establece que quienes violen esta norma legal podrán ser objeto de severas multas, e inclusive prisión. Un doble discurso e hipocresía diplomática lo que Washington condena taxativamente puertas, adentro lo practican abierta e impunemente en el resto del mundo.
El impacto de la injerencia electoral ha cruzado sin obstáculos la región indoamericana, solo México y Brasil se erigen firmes frente a la mayoría de gobiernos adictos súbditos de la racha arrasadora de Trump.
La tarea de recuperar la capacidad de decisión en la elección presidencial es cuesta arriba para los partidos progresistas enfrentados a una derecha que se apoya fundamentalmente en los privilegios del mercado, la tradicional formación de capitales y, sobre todo, se inclinan genuflexionados ante el poder del imperio en un vasallaje sin límites.
Para su promulgación constitucional.
Los avances tecnológicos de electrónica en medios de comunicación, la ingeniería social propicia a la manipulación de las muchedumbres de las redes sociales, cuyo monopolio reside en la metrópoli, ponen en riesgo el ejercicio del libre albedrío de cada ser humano para tomar decisiones libres.
Es por eso que se piensa en la variable de poder propia, para encontrar fórmulas adecuadas que brinden seguridad en las elecciones como fuente originaria del poder.
Una idea a estudiar es cambiar la forma de gobierno, de tal suerte que, como ocurrió en Irán después del crimen del presidente, se decidió establecer un poder colegiado como recurso para evitar los secuestros estilo Caracas o las aniquilaciones directas de gobernantes para quebrar la verticalidad del poder presidencial.
Pasar al formato colegiado del poder no es derivar las facultades integras de la Presidencia personal a un grupo de gobernantes colegiados.
Mas bien, se pensaría en la nominación directa del Ejecutivo a una organización semiparlamentaria para que se defina al Presidente de gobierno en el seno del Poder Legislativo, en tanto que el Jefe de Estado seria electo en las urnas, pero sus poderes serian de representación de la nación y en el terreno de la política exterior.
Es hora de blindar la soberanía como fuente de legitimidad originaria del poder para que las manipulaciones externas sean arrojadas al cesto de la basura.







