Por Padre Pistolas

– La resurrección de Cristo y la nuestra no es cosa de comprobación si no de fe y de esperanza, María Magdalena, María la de Betania y María madre de Cleofás y Santiago, no iban preparadas con perfumes si no a comprobar que no se habían robado el cuerpo de Cristo, era de noche y al ver la tumba vacía se enojaron y le preguntaron al mismo Cristo resucitado, en donde lo habían puesto hasta que Cristo le dijo: “María” lo reconoció lo abrazó y Cristo le dijo: suéltame porque todavía no voy al padre celestial


– Siendo como siempre de poca credibilidad, le avisan a Pedro que siendo más viejo llega después y a Juan que llega corriendo al sepulcro primero pero espera que, entre primero Pedro, este discípulo armado de Cristo al ver los lienzos acomodados y que no se los robaron se dijo “Cristo si resucitó y creyó”, no se lo robaron.


– No se apareció Cristo resucitado a todos, si no solo a unos testigos que como dice San Pedro: “comimos y bebimos con el” por lo tanto si creemos ¡qué bueno! ¡Si no creemos ni modo! Pero no esperemos disque pruebas, simplemente vamos a resucitar y ese día nos van a pagar las buenas obras o nos van a castigar las malas obras y eso sí, para siempre, por eso tenemos que aprovechar esta vida material para hacer méritos Dios te va a perdonar los pecados por grandes que sean, pero no te va a perdonar la falta de buenas obras.


– Se canta el aleluya que significa “Cantemos al señor”
– Como a los dos peregrinos que regresaron a Emaus desalentados, Cristo se nos aparece cada misa dominical, y nos enseña y explica las escrituras, ojalá que la reconozcamos al partir el pan.

– Nosotros como Cristo, una vez resucitado de entre los muertos no moriremos más, su espíritu santo se manifiesta a todos por lo tanto no debe haber barreras, ni guerras entre todos los humanos.

– La nueva alianza, con el hombre nuevo y Cristo resucitado rompe con el sistema legalista de la ley judía de Moisés y se establece el reino del amor divino y el nuevo mandamiento de: Se amen los unos con los otros y no de rencores, odios, luchas y sangre.


– Dios ungió con el poder del espíritu santo a Jesús de Nazaret, este se la pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo porque Dios estaba con él”. Bello retrato de Cristo.

– Padre, porqué votamos por puros rateros decía un señor.
– Hijo, eso no es nuevo, hace 2000 años votamos por barrabás en lugar de Cristo.

Que Dios los bendiga.