Morelia Mich a 5 de febrero del 2018.- La paz tiene que ser obra colectiva, de todos y de todo tiempo. Nadie puede excusarse de no actuar al respecto. Comprometerse por la paz es favorecer la dignificación de todos los mexicanos, sobre todo de las víctimas de la violencia pero también de quienes viven en la pobreza extrema, que es otra forma de violencia, señaló el arzobispo de Morelia, Carlos Garfias Merlos.

En torno al análisis de las raíces de la violencia y la búsqueda de soluciones de fondo que ofrezcan más allá de la mera seguridad pública, comprendemos que el modelo de desarrollo vigente no proporciona condiciones de vida equitativa para todos, detalló.

Esto propicia y genera la violencia. Un modelo de desarrollo que no respeta y valora la dignidad de todas las personas por igual, es generador de desigualdad y, por lo mismo, de violencia, mencionó el prelado.

Los obispos mexicanos hacemos en nuestra exhortación pastoral que en „Cristo nuestra Paz, México tenga vida digna‟:

“En medio de la situación de inseguridad y violencia que venimos considerando y al contemplar el panorama de millones de mexicanos que se han empobrecido, nos
preguntamos: ¿puede existir la paz cuando hay hombres, mujeres y niños que no pueden vivir según las exigencias de la plena dignidad humana? ¿Puede existir una
paz duradera en un mundo donde imperan relaciones sociales, económicas y políticas inequitativas, que favorecen a un grupo a costa de otro? ¿Puede establecerse una paz genuina sin el reconocimiento efectivo de la sublime verdad de que todos somos iguales en dignidad, porque todos hemos sido creados a imagen de Dios.

Por ello, Todos estamos convocados a participar y ser corresponsables desde el lugar propio de cada quien y en el metro cuadrado que ocupa su existencia. Es fundamental la igualdad y el respeto a la dignidad de la persona humana, pero todos somos corresponsables para hacer posible esta igualdad, corresponsabilidad y respeto a la dignidad humana, en la construcción de la paz.