Morelia, Michoacán, a 28 de abril de 2018.- En el segundo día de actividades de la Fiesta del Libro y la Rosa 2018, titulado “Con el puño en alto” la escritora Sandra Lorenzano se pronunció a favor de la escritura, la música y la danza, como una alternativa para generar una cultura de paz, en un país que vive escenarios de violencia en todo su territorio.

Durante la conferencia magistral “Del yo al nosotras: Mujeres y resistencia en el México de hoy” mencionó como en México han desaparecido 43 estudiantes, refirió el caso de los últimos tres jóvenes que sus cuerpos fueron disueltos en ácido, y donde la violencia hacia la mujer es una constante.

“Qué país es éste en que, en ciertas zonas, ser mujer es casi una condena a muerte. Más de 26 mil casos de feminicidio en los últimos diez años, de acuerdo con ONU Mujeres. Qué país es éste donde las madres y los padres tienen que organizarse para salir a buscar fosas clandestinas con la esperanza de que allí, en alguna de ellas, esté el cuerpo de su hija o de su hijo. Madres y padres que han aprendido a reconocer el olor de un cadáver entre todos los otros olores que guarda la tierra”, mencionó la escritora.

Sandra Lorenzano, también titular de la Unidad de Género de la Coordinación de Difusión Cultural y Subdirectora de Vinculación del Centro Cultural Universitario Tlatelolco añadió que para una madre que ha sufrido un acto de violencia, el 10 de mayo ya tiene otra connotación, pues de ser un día de festejo para ella, se ha convertido en un día de protesta, en el que madres de hijos desaparecidos marchan exigiendo justicia.

Habló sobre el caso de Ciudad Juárez. Refirió que ser mujer es más peligroso que en otras zonas del país, pues los crímenes de Ciudad Juárez no se deberían considerar como resultado de la impunidad sino como productores y reproductores de ésta.

“Asegura el INEGI que los asesinatos de mujeres derivan en un patrón cultural y menos al fenómeno de la violencia social por el crimen organizado. Así, la conclusión es alarmante y habla de una sociedad machista que no respeta la vida de las mujeres. El caso paradigmático es el de Ciudad Juárez, pero no es el único. Ahí están el Estado de México, Guerrero, Veracruz, Michoacán. Pero Juárez es ya un emblema”, comentó la también investigadora de la UNAM.

Ante estos escenarios, agregó que también hay una gran cantidad de proyectos que están apareciendo en el país que proponen trabajos que buscan fortalecer una cultura de paz y a manera de resistencia ante la violencia que se vive. Por ejemplo, mencionó los trabajos con mujeres y escritura en la frontera sur.

“Tomar la palabra, reapropiarse de la propia voz, del propio cuerpo, descubrir las posibilidades creativas de cada uno, son modos de disidencia”, dijo.

En la última parte de su conferencia se refirió a la poeta juarense Arminé Arjona y a su libro Juárez tan lleno de sol y desolado, publicado en 2004. Destacó como sus versos se han convertido en grafitis sobre los muros de la ciudad. Desde allí, dijo, se grita el dolor de la frontera, la furia, la

tristeza, la solidaridad. Desde allí sus palabras impiden desviar la mirada, dar carpetazo, olvidar. Ciudad Juárez sigue siendo un hierro candente sobre la piel del país.

Mostró videos de rap y hip hop, ejemplo de mujeres que en su protesta están buscando recuperar los espacios por chicas jóvenes tan parecidas a las que están siendo asesinadas y que están marcando un cambio en la cultura del país, con una postura abiertamente feminista en las letras de las canciones.

Así, concluyó: “Desde la frontera norte hasta la frontera sur, las voces de las jóvenes poetas y músicas nos están enseñando justamente otro modo de ser humano y libre, otro modo de ser”, finalizó la escritora.