Por Hugo Rangel Vargas
En un tuit lapidario, horas antes del debate presidencial que mas rating ha tenido en la historia del país, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, (quien a su decir es fundador del Partido de la Revolución Democrática y emanado de esta filiación política) dio un espaldarazo al candidato del Revolucionario Institucional, José Antonio Meade, a quien, en mensajes posteriores, emitidos en esta misma red social, elogió.
Aureoles seguramente dejó helados y sin aliento a más de uno de los candidatos de la Coalición por México al Frente, así como a los dirigentes nacionales del sol azteca quienes probablemente hacían cuentas alegres de la votación esperada para este partido en la tierra donde se gestará el PRD a finales de la década de los ochenta.
Pero no es la primera ocasión en que Silvano toma este tipo de determinaciones “extrañas”. Una de sus primeras decisiones controvertidas que tuvo reflectores nacionales ocurrió el 15 de diciembre de 2009. En el pleno del Senado de la Republica, a nombre de la fracción de su partido, Pablo Gómez Álvarez subía a la tribuna a presentar una senda justificación del voto de su bancada en contra del dictamen de comisiones que proponía la designación de Agustín Carstens como gobernador del Banco de México.
Los argumentos eran claros y la retórica de Gómez Álvarez impecable: no se podía premiar a uno de los responsables del desastre económico que vivía el país -y que aún sigue viviendo- concediéndole el nombramiento que en ese entonces se le asignó. En la votación, Aureoles Conejo, senador por Michoacán, optó por votar contrario a su partido, y en el mismo bloque que el PRI y el PAN, en favor de la designación de Carstens al frente del Banxico.
“Yo inventé a Silvano. No es confiable”, lo declaró Selene Vázquez Alatorre justo en 2011 cuando Aureoles se enfilaba a perder la gubernatura de Michoacán frente a Fausto Vallejo. Ella, quien fuera su suplente en el senado de la república, y quien le impulsó en buena parte de su carrera, le reprochaba en una senda entrevista concedida a un medio de comunicación michoacano una serie de agravios y contrariedades en la relación política entre ambos.
Hoy las cosas no son distintas. Aureoles y su grupo se han agenciado una buena parte de las candidaturas del PRD en Michoacán, desde una lógica nepotista pretenden asumir el control de los restos de ese partido en el país y emprenden una cruzada en contra quienes hoy lo tienen, “Los Chuchos”: sus antiguos aliados y socios de tropelías.
Pero Aureoles Conejo no traiciona, ha sido fiel a su estilo, nunca ha olvidado el malabarismo que ha perfeccionado en cada posición política para la que ha pedido el voto y que ha dejado inconclusa, ha superado hasta el éxtasis a quienes creíamos los maestros del camaleonismo político y frente a todos ellos usa sus propios argumentos en contra.
Sí, ahora el iracundo Aureoles que exigía a los perredistas que apoyaban a AMLO “que, si no estaban contentos, abandonaran el PRD”, dice que se defenderá ante quienes quieren expulsarlo por apoyar a Meade y a los que acusa de componendas recurrentes con la derecha.
Sí, el oficioso operador político de las reformas del Pacto por México, sigue apegado a la convicción de sus intereses, firme en el trayecto de sus pasiones, plegado e inamovible a sus vanidades. No se equivoquen, Silvano no traiciona; nunca ha traicionado, siempre ha rendido pleitesía a si mismo.
Twitter: @hrangel_v