Por: Salvador Hurtado
Regresamos a nuestra agobiante y triste realidad: El sueño mundialista terminó de la manera más cruel para la selección Mexicana pero más decepcionante para la afición de millones. No fue una derrota marcada por la apatía o la falta de futbol, sino por la incapacidad de convertir el dominio en goles. Inglaterra sobrevivió al vendaval mexicano y se llevó el boleto a los cuartos de final con un sufrido 3-2.
Es lamentable que la ilusión sobre todo de jóvenes, niños mujeres y hombres, haya concluido así.
Los verdaderos aficionados al deporte de las patadas a los que les fue negado el acceso por los altos costos a los estadios, y que también pensaron… y que tal si si?. Quedará registrado como otro fracaso como en los mundiales anteriores nada de nada aunque los jilgueros que viven de esto digan lo contrario. Así que a continuar a la defensa de los ataques del sistema y que estos de verdad son más bravos que los ingleses.







