Por Juan Pérez

Morelia, Mich.- Las elecciones 2018 fueron la derrota de una clase política y económica que se benefició durante los cerca de 40 años de neoliberalismo. Este sector enriquecido con la apertura del mercado y las privatizaciones, pero principalmente, con un ejercicio del poder basado en la corrupción y en la impunidad resultó ser el gran perdedor. La contundencia de los resultados electorales, no dejaron lugar a duda acerca de la derrota del neoliberalismo y sus principales representantes en el país. Los partidos políticos que los habían venido representando cayeron estrepitosamente. Andrés Manuel López Obrador superó los 30 millones de votos emitidos, logrando el control de ambas Cámaras en el Congreso de la Unión. El categórico triunfo de la coalición “Juntos haremos historia” dejaba clara la determinación del pueblo por un cambio de política económica y social alternativa al neoliberalismo.
Pero la oposición conservadora nunca ha estado dispuesta a aceptar la determinación popular. Así ha sido en Venezuela con Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en Brasil con Lula y con Dilma, en Ecuador con Correa, en Honduras con Zelaya, en Bolivia con Evo Morales y en Chile con Salvador Allende. Sus estrategias han ido desde el golpe militar hasta los llamados golpes blandos.
Apenas iniciado el ejercicio del nuevo gobierno la derecha comenzó a reaccionar dando sus primeras señales de vida oponiéndose a las primeras acciones económicas anunciadas. Y era de esperarse pues Andrés Manuel López Obrador, mediante una consulta popular determinó la suspensión definitiva de la construcción del aeropuerto de Texcoco, que era un enorme negocio de unos cuantos, hecho con dinero público y en medio de una descarada corrupción. La suspensión de esta obra fue el motivo inicial de una campaña mediática qué hasta hoy, no sólo permanece, sino que sea agrandado. Los tradicionales medios de comunicación como Milenio, Excelsior, Televisa, el Universal y el Financiero y sus principales articulistas y conductores de noticieros de radio y televisión han mantenido una actitud qué ha rayado en la irresponsabilidad, utilizando noticias falsas o fake news. Ejemplo de lo anterior es la actuación de Joaquín López Dóriga, quién de manera dolosa, anunció la muerte por Covid 19 del empresario José Kuri cuando el presidente se encontraba en una reunión de banqueros en Acapulco. El 26 de abril la Segob inició un procedimiento administrativo sancionatorio contra dos medios de Chihuahua que publicaron imágenes de Ecuador para «denunciar» la situación de los hospitales en México. El listado de este tipo de medios y seudoperiodistas es muy elevado y una de sus características es el haber recibido recursos millonarios en el Gobierno de Peña Nieto para hablar a su favor y denostar a la oposición. ¿Quién no recuerda en la campaña electoral de 2018 al seudo periodista Ricardo Alemán cuando en un Twitter incitó a utilizar la violencia contra López Obrador? Además de estos dos mencionados anteriormente, se encuentran Carlos Loret de Mola, Mario Ramón Beteta, Carlos Marín, Sergio Aguayo, Denisse Dresser, Jorge Castañeda, Adela Micha, Leo Zuckermann, Pedro Ferríz, Héctor Aguilar Camín, Ciro Gómez Leyva, Enrique Krauze, Federico Arreola, Pablo Hiriart, Jorge Fernández Meléndez, Francisco García Davish, Raúl Sánchez Carrillo, José Cárdenas, Paola Rojas y Eduardo Ruíz Healy, entre muchos otros, quienes en los seis años del gobierno de Enrique Peña Nieto se embolsaron la cuantiosa suma de Mil 81 millones 715 mil 991 pesos por sus servicios al régimen. El 8 de agosto de 2019, Ricardo Alemán Publicó en sus redes sociales lo siguiente: “Mire, es muy penoso, todos los días lo digo y la verdad todos los días me da pena decirlo: tenemos al peor presidente de México, tenemos al más inepto de los presidentes de México, tenemos al más ignorante de los presidentes de México, tenemos al más mentiroso de los presidentes de México, tenemos al más analfabeta de los presidentes de México, y también al más imbécil. Se me van a acabar los calificativos, se los come todos, le caben todos”. De ese tamaño ese tratamiento que le dan estos columnistas al presidente de la República. Los nombres de todos ellos fueron exhibidos públicamente junto con las cantidades que recibieron en ese sexenio perdido. Molestos porque se les acabó el chayote, hoy encabezan una cruzada de falsedades en contra de este Gobierno pagados por la élite empresarial y financiera de México.
Así lo ha hecho durante la pandemia quizá convertido para la derecha reaccionaria en una oportunidad de oro para intentar descarrilar la estrategia presidencial de atención a la emergencia nacional, incluso, aprovechando los muertos por el coronavirus.
Pero no es el único frente, el propio Consejo Coordinador Empresarial (CCE), acostumbrado a imponer sus condiciones a los presidentes en turno, Ante un intento fallido por obligar al presidente a solicitar un empréstito al Fondo Monetario Internacional (FMI), con la finalidad, no sólo Conservar sus empresas sino, sobre todo, mantener sus ganancias a costa de aumentar el endeudamiento del país cómo ocurrió con el Fobaproa en el gobierno de Zedillo. El 7 de abril, el presidente de la Coparmex, Gustavo de hoyos Walther, declaró qué más de 4 mil empresarios se estaban organizando por su cuenta para reactivar sus negocios al margen de lo que diga el presidente. En la misma tónica, el 24 de abril, se convocaron varios gobernadores en la denominada “Reunión Estratégica de Gobernadores y Empresarios del Noreste”, encabezada por “El Bronco”, Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León, Francisco García Cabeza de Vaca de Tamaulipas; Miguel Riquelme de Coahuila, José Rosas Aispuro de Durango y Silvano Aureoles de Michoacán, en esta estrategia general de la derecha y sus personeros (incluyendo sus partidos políticos) con miras a las elecciones de 2021, bajo el pretexto de coordinarse para solicitar mayores recursos a la Federación para atender la emergencia sanitaria; porque lo que realmente ocurrió fue la exigencia de solicitar la modificación del pacto fiscal, como lo afirmara el gobernador de Michoacán al urgir su revisión impostergable argumentando que “La Ley de Coordinación Fiscal tiene más de 40 años de vigencia (y) representa un esquema de tributación concentrador e injusto, porque prácticamente es un monopolio de cobro de impuestos”. A este entramado neoliberal hay que sumar al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, quién ha hecho cuerpo con los empresarios de su entidad para enfrentar de manera deliberada al presidente, con la intención de presentarse ante la oposición como un claro presidenciable en 2024.
Si esto es delicado, lo es más aún la declaración de Pedro Ferríz de Con, emitida en una reunión virtual con académicos ITAM, afirmando que han solicitado el apoyo Del Gobierno norteamericano para derrocar Andrés Manuel López Obrador. No debe asombrar por eso quien la citada reunión de gobernadores, Ellen Lord, subsecretaria para Adquisiciones y Apoyo del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, enviara un mensaje diciendo que “En México tenemos un grupo de empresas que impacta muchas de nuestras firmas. Hoy escribiré al ministro de Relaciones Exteriores de México para solicitar su ayuda para reabrir proveedores internacionales”. Es claro que la presencia de este mensaje de tan connotada funcionaria no es casual y responde a toda una estrategia de golpe blando diseñada para México por la reacción neoliberal con el apoyo negros personajes estadounidenses del tipo del embajador Christopher Landau, hijo de quien fuera embajador de los Estados Unidos en Chile precisamente en el tiempo del derrocamiento del legítimo Gobierno de Salvador Allende. Todo un pájaro de cuenta.
Al unísono, todos estos: La cúpula empresarial, los partidos de oposición, medios fifís, “expertos”, locutores y acompañantes, arrecian la campaña antigubernamental buscando continuar por la sinuosa senda del golpismo, deseando con fervor fanático el fracaso de AMLO y su gobierno. Instalados en la semana prevista como de mayor infección de covid-19, que mantiene la alerta de ingresos hospitalarios en su nivel máximo, sus detractores se estarán solazando en advertencias apocalípticas con “fake news” y verdades a medias. Diarios, agencias informativas y legiones de bots harán sonar tambores de guerra, como ya lo ha anunciado la revista Proceso con la portada espectacular de dos palabras de esta semana: “la pesadilla” y una fotografía de personal de salud a la puerta de un horno crematorio. Días difíciles para la 4ª transformación.